Ahora es el momento: ¿Cambiamos de ropa el armario o el armario de ropa?


Armarios y vestidores

Estructuras abiertas y cerradas que permiten una organización funcional.

Prescindir de puertas en vestidores abiertos resulta un recurso muy adecuado, ya que todo el espacio esta destinado al mismo uso. Si queremos ganar dinamismo, se puede combinar con un frente de armarios cerrados, queda muy bien si comunica con el dormitorio y el frente de armarios testifica la zona de paso.

Es importante personalizar su uso según las necesidades del usuario, un factor fundamental, sobre todo cuando es un espacio compartido.

Otra opción “los integrados”

Los armarios de suelo a techo, empotrados en un retranqueo en la pared, quedan totalmente integrados en el espacio.

A la hora de elegirlos, yo soy partidaria de las puertas lacadas en blanco mate para este tipo de armarios, apuesta por un diseño estilizado y si quieres un acabado todavía más elegante y minimalista los pomos de las puertas circulares en cromo mate de tamaño discreto y si eres valiente, incorpora un zócalo de aluminio, triunfarás, pues acabas de otorgarle versatilidad para adaptarse a distintos tipos de decoración.

No olvides alimentarlo con complementos, como pantaloneros, cajas forradas de tejido, saco para la ropa, cajones con frente de cristal y con divisiones para corbatas, calcetines, etc… y estantes extraíbles.

Los vestidores: los espacios consagrados al orden

Los vestidores ocupan un amplio espacio, lo ideal, cerrarlos con puertas abatibles o correderas, lo que evita que entre el polvo. Modula el espacio para que sea posible cambiarse en su interior, guardar ropa y enseres perfectamente organizados.

El equipamiento puede crear módulos altos, bajos o medios con estantes, cajones, módulos extraíbles, espejos, cajones sobrepuestos o de apoyo, repisas de poco grueso.

Además de blanco, existen bellísimas opciones en madera lisa, sin molduras y con discretos tiradores en aluminio.

Puedes organizarlo en L y dejar abierta la parte superior para que permita la circulación de la luz natural entre este y el dormitorio.

Cajones con el frente de cristal permiten reconocer su contenido rápidamente.

Estructuras metálicas abiertas situadas en los ángulos permiten aprovechar mejor los huecos de las esquinas.

Otro factor a valorar, una estudiada iluminación interior. Son necesarias luz general y puntuales, situadas en los laterales o frentes de alguna estantería o incluidas    en las barras de colgar.

El cristal traslucido para cerrar el armario insinúa el interior

Las puertas de vidrio prolongan siempre el espacio hasta donde la vista alcanza, por lo que son un buen recurso para dar mayor sensación de amplitud.

Hay gran variedad con distintas soluciones formales y técnicas, lo que da una idea de lo versátil que puede resultar el vidrio para cerrar un vestidor o armario.

Tienes soluciones con enmarcado en aluminio, con acabado lacado o de aluminio anodizado que perfilan frentes de cristal tratado al ácido.

Exento con frentes combinados para aligerarlo

Si combinas cristal, madera. Los laminados y aluminio, el resultado es un armario funcional y de líneas sencillas, que con esos materiales aportan frescura y modernidad. La combinación de dos frentes traslucidos y dos opacos del mismo color que la pared creará un efecto integrador muy efectivo. 

Los dos paneles centrales, traslucidos, lo que permite jugar con la iluminación. Puedes colgar barras fluorescentes y con los colores de las prendas de ropa que se intuyen desde fuera.

¿Cambiamos de ropa el armario o el armario de ropa?

Climatización invisible: las ventajas de pasar desapercibido en la decoración

Temperatura confortable durante todo el año y sin elementos a la vista.

La puesta al día de una tecnología con raíces en el pasado

A pesar de que últimamente más visible en la publicidad, el concepto de climatización invisible es, todavía hoy, desconocido en España. Se calcula que menos del 10% de la población lo tiene en su vivienda. Su origen se remonta a la época de los romanos, y toma su forma del hipocausto, una construcción de canales por debajo del suelo, por los que circulaba el aire caliente. Hoy, en lugar de aire se utiliza un fluido caloportador o cables calefactores eléctricos. El resultado es un sistema que ofrece una temperatura homogénea que se siente, pero que no se ve y que no precisa ningún tipo de aparato emisor: no hay radiadores, ni rejillas. Adaptable a cualquier época del año, al ser válido tanto para frío como para calor, se gradúa de forma independiente por habitaciones. No hay corrientes de aire, ni cambios bruscos, y se produce un intercambio térmico muy eficaz entre el cuerpo y el ambiente, con un ahorro energético de más de un 20%.

Ambientes cómodos y saludables a la medida de cada necesidad.

Aspectos como el nivel de ruido y la distribución del calor/frío marcan pautas de consumo y, en consecuencia, inciden en el desarrollo tecnológico e investigación de las empresas del sector.

La climatización invisible es silenciosa, distribuye de forma uniforme la temperatura y no genera ni polvo ni ácaros, ya que no produce corrientes ni movimiento de aire. Se puede instalar en vivienda nueva o rehabilitada, y bajo todo tipo de suelo en formato gres, madera, moqueta, mármol. Tampoco precisa mantenimiento, ni cuidados extra. Además, no incorpora cables, ni radiadores u otros aparatos externos. Cuenta con un método de regulación que permite independizar zonas con distintas temperaturas. Así, hay una unidad base que recibe y transforma las señales de n número determinado de termostatos, un display de usuario con varios programas de temperatura, y los termostatos instalados en cada habitación y con sensores que detectan cada variación.

Funcionamiento e instalación; cómo y dónde se produce el calor/frío

La climatización invisible va por el suelo, paredes y techo, y consta de un circuito de tuberías que cubre toda la superficie de la vivienda. Sobre ella una capa de cemento de mortero que actúa como emisor. En invierno, el agua circula por el suelo a unos 40 grados, el mortero se calienta, cede calor al pavimento y este, al ambiente. Durante el verano, va tanto por el suelo como por el techo, se impulsa agua a baja temperatura que absorbe el calor de la habitación.

Las tuberías están realizadas de polietileno reticulado. Las tuberías van insertadas en un panel con aislamiento de poliestireno expandido, de 30 Kg/m2 de densidad, que evita pérdidas térmicas, y una lámina plástica de recubrimiento para otorgarle mayor resistencia. Por último, la capa de mortero debe incorporar un aditivo especial, para asegurar la correcta transmisión del calor/frío al suelo.

Ahorro y rendimiento: factores que marcan la diferencia

El ahorro es otro de los factores que marca la diferencia con el resto de los sistemas. Esto se debe a que la temperatura que el agua necesita para obtener un rendimiento óptimo es, aproximadamente, la mitad que la que necesita cualquier otro sistema. En invierno trabaja a 40 grados frente a los 70 grados de una instalación convencional con radiadores. En verano, con agua a 17 grados frente a los 7 grados del circuito primario del aire acondicionado. Para lograr unas condiciones saludables es conveniente mantener con el exterior una diferencia de temperatura que no supere los 12 grados teniendo en cuenta, además, que cada grado que disminuye la temperatura se consume un 8% más de energía.

La climatización invisible establece en invierno la temperatura idónea en 20-22 grados y en verano en 25 grados. Este hecho se traduciría en un ahorro del 25-27%, o lo que es lo mismo en unos 300€ anuales.

Ecológico y eficiente, un sistema que cuida el medio ambiente

Aunque es compatible con todas las fuentes energéticas, ni siquiera es necesario cambiar la caldera existente, la climatización invisible forma un binomio perfecto con la energía solar. Teniendo en cuenta que el 50% de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera procede de las viviendas, el desafío consiste en reducir el impacto medioambiental de la climatización

Ideas para ganar metros: Fluidez espacial


Vivir en espacios reducidos se ha convertido en una necesidad en los últimos años debido al coste de la vivienda y la falta de suelo urbanizable, sobre todo en las grandes ciudades

Pero hay quien en contra de ver limitaciones en las pequeñas dimensiones ha descubierto el placer de estos espacios, en los cuales se potencian las posibilidades de la arquitectura y el diseño interior para sacarles el máximo partido. Así, lo que al principio podría resultar un lugar asfixiante se convierte en un universo de soluciones innovadoras.

Realizar reformas:

El minimalismo y la concepción austera no están reñidos con el buen gusto y las últimas tendencias. Lo importante es aprovechar bien los metros cuadrados disponibles, adaptándose al espacio existente o realizando las reformas pertinentes.

Si optamos por lo segundo, la mejor solución es derribar muros para acabar con las denominadas zonas muertas, como recibidores, pasillos, que restan espacio y no son habitables.

Una distribución adecuada:

Es importante conseguir una buena distribución, desarrollando habitaciones multifuncionales, espacios únicos que den sensación de amplitud: como un estar que incluya el salón y la cocina, o un pequeño despacho habilitado en un rincón del salón. 

Otra solución para compartimentar es levantar tabiques a media altura o utilizar muebles como separadores de ambientes. Las puertas correderas también permiten optimizar dimensiones, puesto que no invaden la habitación, y además pueden mantenerse cerradas para conseguir la privacidad entre ambientes, o abiertas para crear estancias únicas y ampliar la perspectiva.

Elegir el mobiliario:

Debe ser de líneas simples, y ha de situarse cerca de las ventanas para que no corte el recorrido de la luz y la distribución espacial fluya de una manera holgada.

Abusar de los objetos de decoración causa sensación de ahogo en un hogar de pocos metros. La mejor opción es elegir los imprescindibles para dotar de personalidad a la vivienda.

Ambientes en tonos claros:

Crear ambientes serenos para que el conjunto de la vivienda fluya naturalmente es elemental para cambiar la percepción de las dimensiones.

Para conseguirlo, pintar las paredes de tonos pálidos, hacer un uso innovador de la luz prescindiendo de las luminarias de techo y las bombillas blancas y potentes son algunas de las mejores opciones para lograr resultados únicos y sorprendentes sin que el tamaño imponga restricción.

Ganar espacio exterior:

En el caso de que se disponga de al menos 4,5 m2 (3×1,5 m) se pueden realizar obras para instalar un cerramiento.

Desarrollar un porche o potenciar la vista exterior desde cualquier estancia de la casa es una buena manera de obtener espacio extra y abundante luz natural para ganar horizonte natural.

Diseño sostenible:

Los espacios pequeños proporcionan un nuevo estilo de vida donde a la sensación de recogimiento se une un menor coste energético en calefacción, agua, electricidad…

La luz que dibuja el espacio

Una de las poderosas herramientas con que cuenta el diseño y la decoración es la luz artificial, de ella depende la percepción del espacio y la emoción que provoca.

La luz dibuja profundidad. Enfatizar la oscuridad también es importante. Crear una atmósfera serena es fácil con una luz perimetral se pueden destacar los volúmenes de un espacio sin tener que usar luminarias de techo, o por el contrario, luminarias puntuales, escondidas debajo de una pasarela bañando de luz cálida los huecos, perfilando cada una de las aristas consiguiendo un bello efecto.

Un interior bien iluminado es un interior bien diseñado. Cuando cae la noche, la luz eléctrica es la que nos permite percibir el espacio y crear una atmósfera.

La luz es una herramienta indispensable para dar forma a los interiores, para dibujar espacios, crear puntos de interés o llenar de poesía un rincón. En ocasiones, se deja el proyecto de iluminación para el final, cuando la casa ya esta acabada y resulta complicado empotrar luminarias y mecanismos eléctricos. El diseño de la iluminación debe hacerse durante el desarrollo del proyecto de arquitectura o interiorismo.

Gracias a la luz se focaliza la atención en un objeto o espacio.

La arquitectura toma forma entre la claridad y las sombras. Hay que proyectar tanto la sombra en si como los objetos alumbrados en ella. En algunos casos es más efectista diseñar con la sombra que con la luz.

Otra regla básica es que se debe aplicar luz solo donde se necesite. La luz dirige la atención de la mirada y no debe haber luz allí donde no.

Un uso adecuado de la luz natural mediante aberturas bien orientadas combinado con luminarias de bajo consumo reducirá drásticamente la factura eléctrica.

Estimula tu imaginación y ponte a crear ambientes, la luz será tu cómplice ya que esta permite destacar determinados ambientes de un mismo espacio.

Juega con la luz indirecta, en los dormitorios destaca aquello que desees y crea un efecto teatral, y en los espacios como la cocina es necesario estudiar la iluminación de las distintas zonas de trabajo.

También es importante el concepto Ecology friendly para ser coherentes con la sensibilidad ecológica, el ahorro energético y el cuidado del medio ambiente.

Los desarrollos técnicos y las nuevas tecnologías permiten la reducción de los costes de iluminación, el aumento del confort luminoso y un mayor control individualizado gracias a elementos sensores y a la generalización de la domótica.

Loft que te quiero full

Interiores flexibles: soluciones que se adaptan a las circunstancias y necesidades cambiantes.

Nuestra vida cambia constantemente y, como consecuencia, también lo hacen las necesidades concretas de cada uno de nosotros. Construir y diseñar viviendas capaces de responder y adaptarse tanto a esos cambios como a las variadas circunstancias del día a día de una forma rápida y sencilla, sin derribos ni grandes obras, se ha convertido hoy en uno de los grandes objetivos de arquitectos e interioristas.

En diferentes épocas y culturas

Aunque hoy vive su punto álgido, la búsqueda de la flexibilidad dentro de la vivienda no es un fenómeno nuevo, sino que cuenta con numerosos antecedentes.

Las tradicionales viviendas japonesas, con puertas correderas de papel traslúcido, que permiten una fluida transición entre espacios y cuentan con un reducido mobiliario que es retirado después de usarlo, han inspirado el diseño de las actuales casas adaptables.

Las casas flotantes asiáticas y los hábitats africanos presentan espacios diáfanos multiusos que compartimentan mediante telas que corren o descorren según las necesidades de cada momento.

Actualmente, el resultado son soluciones cada vez más sofisticadas y que abarcan desde el desplazamiento de paredes hasta cocinas que quedan ocultas en el interior de un armario, o dormitorios que desaparecen durante el día.

Esta versatilidad, que se ha definido con varios nombres (casa flexible, adaptable, perfectible…) y su desarrollo se han visto impulsados tanto por la creciente falta de espacio en las actuales casas como por la proliferación en los últimos años de ambientes tipo loft, en los que predominan los espacios diáfanos y poco compartimentados y en los que se desarrollan actividades de todo tipo.

Una aspiración muy antigua: la búsqueda de un espacio flexible no es, sin embargo, una preocupación que haya surgido recientemente. Al contrario, es una aspiración muy antigua y ha acompañado al ser humano desde hace siglos. Así, por ejemplo, en el antiguo Egipto se empleaban ya elementos de mobiliario que podían desmontarse o plegarse. De la misma forma, ha sido el objetivo de múltiples diseñadores y arquitectos a lo largo de la historia, y al que han dedicado gran parte de sus esfuerzos y creatividad.

Sistemas modulares

Teniendo en cuenta que se considera como casa flexible aquella vivienda que es susceptible de ser transformada sin necesidad de engorrosas obras, el mobiliario es el elemento que permite la movilidad de una forma más sencilla.

En este sentido, las estructuras modulares que posibilitan añadir o suprimir elementos, o bien, modificar su distribución, han supuesto un gran avance al permitir múltiples combinaciones. A este sistema se suman también los muebles multifuncionales que incluyen desde piezas tradicionales, como cestas o cajas con numerosas y variadas aplicaciones, o el clásico sofá-cama, a los diseños más originales, como los paneles separadores a los que se pueden acoplar elementos de todo tipo.

Cómo distribuir el espacio

Junto a los nuevos paneles móviles, existen otros mecanismos más sencillos para independizar espacios de manera temporal.

Una de las soluciones más prácticas, sobre todo si escasea el espacio, son los elementos que se puedan plegar. Es el caso de los biombos que pueden elaborarse en infinidad de materiales con múltiples diseños, lo que permite adaptarlos a estancias de estilos muy diferentes.

Otra de las alternativas más habituales son las puertas plegables y las correderas, que comunican o separan estancias según se abran o se cierren.

Muchos de estos elementos separadores también llevan incorporados numerosos objetos como pantallas planas de TV, mesas, sillas, estantes…

EXPLOSIÓN VEGETAL: DECORAR CON PLANTAS

Las plantas siempre nos han acompañado en nuestros espacios domésticos. Son un básico que mejora cualquier gesto decorativo.

Un rincón oscuro mejora estéticamente. Nos proporcionan un toque nostálgico a una estancia o nos viste de aire selvático un salón. Pero, sobre todo, las plantas descontaminan, refrescan, levantan el ánimo y regalan vida.

La locura por las plantas forma parte de la cultura del siglo XXI. Grandes o en miniatura, únicas o en composición. Desde una maceta a un jardín vertical.

Las plantas son versátiles y quedan bien en cualquier lugar: encaja el “verde” en todos los espacios y tu hogar se llenará de vida.

Aunque con las plantas no se tiene porqué seguirse ninguna norma, conviene tener en cuenta algunas cosas.

Las hay grandes, medianas, pequeñas y diminutas. Las grandes, las de hojas exageradas, las de gran volumen y altura quedan genial simétricas, enmarcando una puerta o un gran ventanal. En soledad, en un rincón o junto a un sofá.

Su gran porte, contagia elegancia y glamour allí donde las coloques. Un “sosaina” pasa a rincón “fabuloso” con este simple toque. Son un acierto en interiores muy blancos y asépticos.

Los baños, si tienen luz, “plantados” relajan e invitan a llenar la bañera de espuma y encender velas. Sin duda, es aquí dónde cualquier planta alcanza la felicidad con el aporte natural de humedad que regala el baño.

Una cocina llena de alegría, ¿no te olvides de las aromáticas! ¡Del aroma del poder! ¡Del “todo a mano”! Una planta de orégano para las pizzas hachas en casa las noches de verano y otra de albahaca, además de maravillosa en ensaladas, ¡ahuyenta a los mosquitos!

Para auxiliares, incluso centros de mesa, las crasas en miniatura y de distintos colores van genial.

Otra opción es la flor cotada. En ramos exagerados o en composición de jarrones de cristal.

Un gran ramo en la entrada, recibe e invita. Salpica color y levanta el ánimo nada más entrar en casa.

La oferta en flor es infinita y las puedes combinar de mil formas y maneras.

Los tulipanes del mismo color en un jarrón de cristal o cerámica. Tres gerberas en tres jarrones iguales para formar una composición sobre la gran mesa del comedor o sobre esa chimenea que en estos meses duerme.

Para estancias más románticas, las peonías aportan dramatismo y nostalgia. No solo su color, su olor lo inunda todo.

En los espacios minimalistas, olvídate de plantas o ramos de flor cortada. ¡Hojas! Solo hojas, de magnolio, ramas de papiro, una costilla de Adán gigantesca … y deja que ellas solas hagan su magia.

El jazmín huele a verano y los frutales están en plena explosión. Otra idea, es hacer tu misma una composición con frutas, jugando con plantas o flores.

Puedes utilizar la alegría de las margaritas para las uvas. Hojas grandiosas con futas exóticas. Frutos rojos con velas … ¿Te animas?

Son maravillosos para tus mesas de verano

Acertar en la elección del sofá

Pieza básica en el salón, debe reunir dos requisitos: comodidad y resistencia

El sofá suele ser la pieza del mobiliario más voluminosa en cualquier zona de estar, lo que determina la decoración y el estilo final de un ambiente.

Para elegir su forma y capacidad, es importante estudiar el espacio del que disponemos. Las medidas estándar de un sofá de dos plazas se sitúan entre los 140 cm y los 175 cm y el de tres plazas no supera normalmente los 220 cm. Los modelos de cuatro plazas sólo son aconsejables en espacios de más de 40 m2.

En salones pequeños se gana espacio si se colocan en L, apoyados en la pared. Para el largo hay que medir la pared dónde irá colocado, retándole 90 cm para asegurar que no quede encajado y poder colocar alguna mesita auxiliar.

En espacios vacíos de por lo menos tres por dos metros se pueden colocar los asientos en ángulo., creando una L, o escoger un modelo rinconero; y en ambientes amplios con más de cuatro metros de pared a pared se admiten mayor número de posibilidades, colocando los sofás enfrentados, en paralelo (con un mínimo de 150 cm entre las piezas) o disponiendo los asientos en U.

Valorar el armazón

Antes de adquirir un modelo, es necesario estudiar la calidad del sofá, con especial atención a su estructura o armazón, relleno, asientos, brazos, respaldo y cojines.

Existen dos tipos de estructura: metálica y de madera. Las metálicas suelen tener alma de acero o hierro y son más resistentes a golpes y los traslados que los de madera. Por el contrario, las de madera, especialmente los de pino, son muy flexibles y no suelen ceder con el uso continuado siendo más difícil que se rompan cuando reciben golpes bruscos que las maderas macizas.

En cuanto a las patas, suelen presentarse unidas directamente a la estructura o simplemente atornilladas. Esta última opción es más cómoda ya que si con el transcurso de los años se astillan se pueden cambiar por otras sin alterar el aspecto general del sofá.

Junto a la estructura, la comodidad depende de la dureza de los asientos y de los respaldos.

Relleno y densidad

El tipo de relleno y la densidad es fundamental para no notar el armazón cuando se esta sentado. El de espuma o gomaespuma, el más económico, debe disponer de una densidad mínima de 30 kg en el asiento y 20 kg en el respaldo. El de relleno de pluma, el de mayor calidad, el de oca es otra opción a tener en cuenta.

Suele tener un inconveniente: se deforma al sentarse por lo que debe ahuecarse con frecuencia. Si pierde volumen, además, se ha de rellenar aproximadamente cada cinco años. La fibra sintética no necesita ahuecarse y el asiento recupera su forma original al levantarse. Aunque es muy práctica, es aconsejable combinar las plumas en el asiento con los respaldos de fibra.

Aunque el latex se utiliza en fabricación de colchones, actualmente muchas firmas lo incorporan como relleno.

Es un material caro pero muy transpirable y antialergénico, que no se deforma con el uso y evita la proliferación de ácaros y de polvo en la estructura externa.

A la hora de elegir el modelo de sofá que mejor se adapta a nuestras necesidades, es importante, probarlo durante 10 minutos comprobando que los pies se apoyan cómodamente en el suelo. También se ha de verificar la firmeza de los brazos y respaldo, y que los cojines sean especialmente mullidos y estén tapizados por las dos caras. Si disponen de fundas, los dobladillos deben ser anchos para que no encojan con los lavados.

La altura más idónea

Para sentarse cómodamente una persona de 175-180 cm de estatura precisa un sofá de 90 cm de fondo y entre 85 95 cm de altura.

Aunque los nuevos diseños suelen ser más bajos (75-85 cm), los que superan el metro de altura, indicados para personas más altas, resultan muy voluminosos y se han de arrimar a la pared para que no empequeñezca el espacio colindante.

Los sofás actuales disponen de líneas rectas y ligeras con respaldos semicirculares respaldos bajos, tipo chester, o con respaldos muy altos y reposacabezas articulados que se prolongan hasta convertirse en cómodos reposabrazos. Una opción práctica para hacer más cómodo un respaldo bajo y elevarlo es colocar cojines tapizados sobre los almohadones.

Claves para elegir la tapicería.

La resistencia a la abrasión de una tela, indicado en muestrarios y catálogos, advierten sobre el roce y el desgaste, punto fundamental a la hora de decidirse por una u otra tela.

La resistencia no depende del grosor sino de que la urdimbre de la tela tenga de los hilos apretados. Este detalle puede verificarse tensando la tela y comprobando que la rama no se deforma. También es importante estudiar el mantenimiento del tejido ya que la delicadeza de la tapicería influirá en su duración a largo plazo.

Hay que tener en cuenta que algunas telas, cono un brocado, un madrás o un ikat, precisan lavado en seco en la tintorería, lo que supone además un coste adicional, por lo tanto, es imprescindible que no se manchen con facilidad y que el lavado pueda hacerse en casa. Algunas telas incorporan de fabrica tratamientos especiales que repelen la suciedad, la grasa y los líquidos, por lo que están especialmente indicadas en casas con niños.

Entre las telas más resistentes destacan el algodón 100%, las fibras sintéticas, las microfibras, las lonetas, los damascos y los terciopelos.

El algodón, que se distingue por su aspecto natural, es una de las fibras más versátiles y ofrece una extensa gama de pesos y texturas.

Respetar el estilo general

El estilo de la decoración del ambiente en el que se vaya a colocar el sofá también es determinante a la hora de elegir una u otra tapicería. Si se dispone de muebles funcionales es aconsejable elegir tejidos naturales y frescos, con algodones y linos en tonos crema u ocres, o telas estampadas que coordinen con el resto de textiles.

Antes de adquirir una tela se ha de observar sobre el sofá el efecto de la textura, del color, que cambia durante el transcurso del día, y del tacto, que ha de ser especialmente suave para sentirse a gusto.

Casas con el corazón al aire

Conversaciones entre espacios, como organizar y separar espacios.

Tabiques móviles, dobles alturas, puertas correderas, altillos, biombos…

El espacio de una casa es más flexible de lo que parece. Por eso, un buen trabajo de reforma comienza por un acertado proyecto de distribución.

El primer paso a la hora de definir la distribución es establecer la posición de la luz natural y tener en cuenta la “circulación, los tránsitos habituales, el paso de las puertas, la apertura de las ventanas o la localización de los armarios fijos. Espacios que requieren a su alrededor una superficie libre, que condiciona la organización de los espacios.

Las nuevas distribuciones son más flexibles, menos encorsetadas. Pocos muebles y versátiles. Tabiques que no llegan al techo e incorporan luces sobre ellos, dirigidas hacia arriba para ampliar las zonas de noche.

Las grandes correderas, tanto en posición abierta como cerrada se convierten en tabiques móviles al diseñarse de manera muy sabia y camufla como un plano de la pared más.

También, son muy útiles los trabajos de “quita y pon” que permiten crear espacios a la carta.

Todos estos sistemas de distribución permiten además que los metros parezcan multiplicarse y los espacios unirse.

La imaginación debe suplir, muchas veces a los metros. Si alargamos las dimensiones del panel de un cabecero se logra fusionar el dormitorio con el cuarto de baño. Así como, una isla central en una cocina favorece la ubicación de una, dos o tres zonas (preparación, cocción y almacenamiento). Aunque resulta práctica necesita planificación.

Para sacar mayor partido a las condiciones de las estancias es preciso proyectarlas hacia el exterior, posicionándose frente a la luz, empleando pocos materiales, ya que la homogeneidad crea sensación de amplitud, apostando por colores claros y neutros y por los grandes ventanales.

En definitiva, eliminar todo lo que es prescindible como puertas o tabiques. La luz y los tonos claros han de viajar por todos los espacios sin que encuentren obstáculos para conseguir espacios diáfanos y amplios.

Hay que lograr una comunicación fluida entre estancias, eliminar las barreras visuales y hacer crecer y hacer crecer los metros apoyándose en un lenguaje directo con vidrios, puertas correderas, tabiques a media altura o, incluso, prescindiendo de todos ellos.

La comunicación se puede lograr con los materiales, el suelo o el color de las paredes.

La iluminación es básica, que dé profundidad y tener en cuenta que un espacio se ilumina no solo con la luz que sale de él, sino también con la que entra de otros ambientes con los que se relaciona.

En las nuevas viviendas todo debe estar vinculado. Se eliminan pasillos y se buscan luces cruzadas en los espacios pequeños.

Como optimizar el espacio:

Para tener una casa cómoda y práctica, a parte de tener en cuenta ciertos elementos, se puede recurrir a premisas infalibles como el empleo de colores claros, que además de potenciar la luminosidad, ampliar las estancias, la luz (tanto natural como artificial); el uso de color (en paredes y complementos) de forma adecuada, que fomenta distintas sensaciones, o las transparencias que crean espacios ligeros y sin barreras visuales.

El empleo de pocos materiales, el suelo y el color permiten fundir distintas estancias de la casa.

Se buscan espacios versátiles. Las nuevas distribuciones nunca pierden de vista las necesidades y las condiciones de la vivienda y de sus propietarios. Estas soluciones proyectan un todo multifuncional donde en ocasiones nada es lo que parece, ya que paneles móviles, correderas o los propios muebles transforman las estancias, creando nuevos usos y funciones flexibles. ¿La clave? Crear vistas interiores que permitan que la luz circule libremente por las distintas estancias.

El factor humano

Asistimos a una revalorización de lo “hecho a mano”. El trabajo experto da forma a la materia prima como ningún proceso industrial puede hacerlo. La artesanía dota de alma a los objetos, lo que nos seduce porque necesitamos rodearnos de cosas únicas, hechas con amor y oficio, que nos devuelva a un mundo más sosegado.

El mundo parece evolucionar linealmente, pero en ocasiones, los seres humanos necesitamos volver unos pasos atrás para seguir avanzando. Aunque frecuentemente hay que mirar hacia delante, a veces no nos queda más remedio que rescatar cosas importantes     que hemos ido   despreciando y abandonando en el nombre del supuesto desarrollo, porque las echamos de menos. La artesanía es una de ellas. La revolución industrial devaluó el trabajo artesanal en favor de los procesos industriales, que, gracias a las máquinas y las nuevas técnicas, abarataban costes y democratizaban el consumo. Aunque ahora parezca extraño. Hubo un tiempo que la obsesión por la novedad y el consumo rápido y fácil hicieron que un objeto fabricado en serie fuera más valorado que una pieza de artesanía. Mientras que lo artesanal representaba el pasado, lo industrial materializaba el futuro.

En la artesanía se valora la exclusividad, la belleza y el sello del trabajo bien hecho.

Como todo es cíclico, todo vuelve a revalorizarse, pues nos sigue inspirando el valor de lo exclusivo, del trabajo bello y bien hecho. La noción de artesanía nos devuelve a un mundo en el que el factor humano se valora por encima de la tecnología. Esto no quiere decir que se renuncie a ella, todo lo contrario, se recurre a la tecnología para mejorar los resultados si es necesario, ya sea a través del diseño previo por ordenador o por hacer más eficiente la técnica.

La singularidad, la creatividad y la habilidad manual son el rasgo distintivo de un trabajo artesano, pero ello no implica renunciar a los avances técnicos.

El trabajo artesano también implica innovación.

Lo que busca un artesano es la perfección: trabajar un material y transformarlo con la habilidad de sus manos en algo bello, como un diamante o un jarrón de cristal soplado, o en algo que funcione de forma impecable, ya sea un cepillo o una silla. Y en cada pieza que pasa por sus manos experimenta y descubre un pequeño detalle que puede contribuir a hacerla más perfecta.

El afán de excelencia es inherente a la artesanía y es su gran valor. Por otro lado, mientras algunos de los escasos artesanos trabajan en su propio taller y se encargan de todo el proceso de creación y realización, otros colaboran con empresas que han hecho de la artesanía su signo distintivo, ya sea en la moda, gastronomía, mobiliario, decoración o incluso automoción.

El trabajo artesanal está vinculado a múltiples sectores.

Empresas del sector del lujo basan su prestigio en su conocimiento y aplicación de métodos artesanos.

La relación entre el diseño y la artesanía es un fenómeno de nuestro tiempo.

Cada vez son más los jóvenes diseñadores que desean colaborar con manos expertas que puedan   enseñarles mucho de los procesos de realización y acabado de una pieza.

Artesanos y diseñadores pueden retroalimentarse en sus respectivos oficios. Y también, cada vez es más frecuente que un diseñador o firma de diseño produzca allí donde está la materia prima, las herramientas y las manos expertas.

Es tiempo de magía

Este año la Navidad parece que tiene prisa por llegar. Las cuidades se engalanan preparando un alumbrado asombroso y desde principios del mes de octubre vemos trabajando subidos en una escalera a los encargados de decorar cada farola, cada árbol de la ciudad. 

Serán millones de luces las que este año brillen, tantas, como deseos quedan ahí fuera por cumplir. ¿A qué tanta prisa? Es evidente, emocional y terriblemente humano.

Después de 2020, un año que empezó entre brindis, alegrías, buenos deseos y sueños, y que pronto se torno en pesadilla. El año que un virus pilló al mundo por sorpresa y lo puso del revés.

Hizo que nos encerráramos en casa durante meses, dejando las ciudades vacías, el aire sin sonidos y la naturaleza reconquistando ese territorio que le robamos.

Si lo recordamos, veremos unas Navidades 2020-21 que se llenaron de matemáticas y números. No más de cuatro en terraza, solo convivientes. Después no más de seis personas… y así, de alguna manera, también nos restaron esa Navidad.

¡Bienvenida sea su prisa! Qué entre la Navidad en nuestros corazones y en nuestros hogares.

Ahora que hemos descubierto el valor de lo cotidiano, hemos entendido el valor de los detalles, la grandeza de lo pequeño, nuestra fortaleza interior y la fugacidad de la vida. Ahora que sabemos que también ocurre lo que parece imposible, que necesitamos menos cosas y más personas, que teníamos delante lo que deseábamos y no lo veíamos y el valor del tiempo, la vida y la libertad. Ahora sí, estamos preparados para recibir ese tiempo lleno de magia que es Navidad.

Al igual que las ciudades, nuestros hogares se llenarán de luces, de chuches y turrones

Hay varias tendencias en decoración para este año. La decoración navideña, tras muchos años estancada, se ha convertido en evolutiva.

Recuerdo mis navidades infantiles. El espumillón era el protagonista, las luces de colores, las bolas de cristal fino, y cuatro colores: oro, plata, rojo y azul adornaban nuestros árboles en la entrada o en el centro de nuestros salones.

Hace no tanto, esto cambió y todos esos adornos quedaron guardados en el desván.

Hoy, millones de lucecitas blancas pequeñas, en frío o en cálido, intermitentes o fijas, arropan los árboles.

Este año hay que marcar tendencia, a combinar dos colores: oro y plata. Elegancia y sofisticación sin renunciar a la sencillez.

Otra combinación tendencia es combinar oro y azul. Se mantiene   el rosa, un año más, y el blanco combinado con gris.

Sea cual sea nuestra elección, no olvidéis que la Navidad se decora con el corazón.

Pronto llega 2022 cargado de esperanza y de nuevos sueños y deseos por cumplir. Mi deseo para vosotros es mucha salud y felicidad. Ojalá este año que viene sea un gran año pata todos.