Casas con el corazón al aire

Conversaciones entre espacios, como organizar y separar espacios.

Tabiques móviles, dobles alturas, puertas correderas, altillos, biombos…

El espacio de una casa es más flexible de lo que parece. Por eso, un buen trabajo de reforma comienza por un acertado proyecto de distribución.

El primer paso a la hora de definir la distribución es establecer la posición de la luz natural y tener en cuenta la “circulación, los tránsitos habituales, el paso de las puertas, la apertura de las ventanas o la localización de los armarios fijos. Espacios que requieren a su alrededor una superficie libre, que condiciona la organización de los espacios.

Las nuevas distribuciones son más flexibles, menos encorsetadas. Pocos muebles y versátiles. Tabiques que no llegan al techo e incorporan luces sobre ellos, dirigidas hacia arriba para ampliar las zonas de noche.

Las grandes correderas, tanto en posición abierta como cerrada se convierten en tabiques móviles al diseñarse de manera muy sabia y camufla como un plano de la pared más.

También, son muy útiles los trabajos de “quita y pon” que permiten crear espacios a la carta.

Todos estos sistemas de distribución permiten además que los metros parezcan multiplicarse y los espacios unirse.

La imaginación debe suplir, muchas veces a los metros. Si alargamos las dimensiones del panel de un cabecero se logra fusionar el dormitorio con el cuarto de baño. Así como, una isla central en una cocina favorece la ubicación de una, dos o tres zonas (preparación, cocción y almacenamiento). Aunque resulta práctica necesita planificación.

Para sacar mayor partido a las condiciones de las estancias es preciso proyectarlas hacia el exterior, posicionándose frente a la luz, empleando pocos materiales, ya que la homogeneidad crea sensación de amplitud, apostando por colores claros y neutros y por los grandes ventanales.

En definitiva, eliminar todo lo que es prescindible como puertas o tabiques. La luz y los tonos claros han de viajar por todos los espacios sin que encuentren obstáculos para conseguir espacios diáfanos y amplios.

Hay que lograr una comunicación fluida entre estancias, eliminar las barreras visuales y hacer crecer y hacer crecer los metros apoyándose en un lenguaje directo con vidrios, puertas correderas, tabiques a media altura o, incluso, prescindiendo de todos ellos.

La comunicación se puede lograr con los materiales, el suelo o el color de las paredes.

La iluminación es básica, que dé profundidad y tener en cuenta que un espacio se ilumina no solo con la luz que sale de él, sino también con la que entra de otros ambientes con los que se relaciona.

En las nuevas viviendas todo debe estar vinculado. Se eliminan pasillos y se buscan luces cruzadas en los espacios pequeños.

Como optimizar el espacio:

Para tener una casa cómoda y práctica, a parte de tener en cuenta ciertos elementos, se puede recurrir a premisas infalibles como el empleo de colores claros, que además de potenciar la luminosidad, ampliar las estancias, la luz (tanto natural como artificial); el uso de color (en paredes y complementos) de forma adecuada, que fomenta distintas sensaciones, o las transparencias que crean espacios ligeros y sin barreras visuales.

El empleo de pocos materiales, el suelo y el color permiten fundir distintas estancias de la casa.

Se buscan espacios versátiles. Las nuevas distribuciones nunca pierden de vista las necesidades y las condiciones de la vivienda y de sus propietarios. Estas soluciones proyectan un todo multifuncional donde en ocasiones nada es lo que parece, ya que paneles móviles, correderas o los propios muebles transforman las estancias, creando nuevos usos y funciones flexibles. ¿La clave? Crear vistas interiores que permitan que la luz circule libremente por las distintas estancias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *